Dicen que los artistas somos locos... elevare hasta el cielo o el infierno esa locura... y con esa locura marchare sin saber que existe o que no
Es mi historia, no he de contarla,
para que entristecer mi poca vida,
ni si quiera se ya como vivirla...
ya fue una carta poco abreviada

donde dijiste que nunca fui amada.
Que era la hora, mejor perder batalla,
luz roja de distancia conocida
que se esconde bajo herida mi ala.

Que bonito entenderlo en mi locura...
que triste adivinarlo en mi cordura...
que bien se quiere cuando lo ves.

Llegar muy a ciegas y que te lo crees,
sin ti misma parece que te mueres,
y sobra y falta la hermosura.

No imagine que fuera tuya... esa
paloma blanca que por ti se escurre...
jugando sin parar tan traviesa.
Si no es mal de oír bien te quiere.

No camine nunca por tal hermosa,
que bien sabe, ni tampoco hiere.  
De el reloj que canta de forma sosa 
la piel cae de forma en que muere.


De mí. Por amor a ella, hazlo hazlo,
dímelo como quieras dímelo.
Y para borrar temeroso nombre

hazme por mi Dios poder callarlo.
Entre otras alas ya a otra abrazare,
más no he de dejar que esto me arrastre.







¡oh! gran mujer, fresco aroma mi vida,
¿es orden tuya que hoy mis parpados
a la imagen de tu quitada prenda
en lángida noche estén abiertos?

¡oh! mar o luna, tu nunca de viuda,
que de más están hoy todos mis sueños,
pues no soy quien lleva rienda
entre toda imagen vista de espejos.

por verte vuelvo del fin de todo,
y si que por mucho lo conocido,
que por faltar para verte no sea,

ya contigo vuelvo a la odisea,
hoy o ya mañana, nada casea,
sin poema de ti habré quebrado.

creciente




creí estar creciente 
a tus pasos firmes,
hay mucha bruma...
hoy, aquí, lejos de ti.